Redirecciones 301 en una migración: dónde se pierde el tráfico
«Cambiamos de web, nos dijeron que las redirecciones estaban hechas y el tráfico ha caído igual.»
Señales que lo confirman
Una redirección 301 le dice a Google que una URL se ha movido de forma permanente y que las señales de la antigua deben pasar a la nueva. Cuando una migración pierde tráfico «con las redirecciones hechas», lo habitual es que estén hechas a medias: faltan URLs, hay saltos intermedios o el destino no equivale a la página original.
Qué hace una redirección 301 y en qué se diferencia de una 302
La 301 indica un cambio permanente; la 302, uno temporal. Google sigue las dos, pero solo trata la permanente como una señal fuerte de que la URL nueva es la que debe aparecer en los resultados. En una migración se usa la 301, o la 308, que es equivalente.
| Tipo | Qué indica | Cuándo se usa |
|---|---|---|
| 301 o 308 | Cambio permanente | Migraciones, cambios de URL definitivos, paso a HTTPS |
| 302 o 307 | Cambio temporal | Mantenimiento, pruebas, campañas con fecha de fin |
| Meta refresh o JavaScript | Google puede seguirlas, pero dependen de que procese la página | Solo cuando no se puede configurar el servidor |
Qué suele haber debajo
Los fallos se repiten de una migración a otra, y ninguno se ve a simple vista, porque la web nueva funciona bien cuando se navega desde la home.
- URLs que no estaban en el mapa. Se redirige lo que aparece en el menú y se olvidan las páginas que solo reciben visitas desde Google o desde enlaces externos: fichas antiguas, PDF, paginaciones, URLs con parámetros.
- Cadenas de saltos. La URL antigua redirige a otra que ya redirigía a una tercera. Google recomienda apuntar directamente al destino final y, si no se puede, mantener la cadena lo más corta posible.
- Destinos que no equivalen. Decenas de páginas redirigidas a la home o a una categoría genérica. Google puede tratar esas redirecciones como errores (soft 404), y entonces no traslada nada.
- Redirecciones temporales. Una 302 que se dejó puesta tras las pruebas y nadie cambió a 301.
- Reglas que se pisan. La regla de HTTPS, la de www y la del cambio de ruta aplicadas una detrás de otra: tres saltos donde bastaba uno.
Lo primero que miro
Las URLs antiguas que tenían clics en Search Console o enlaces externos, pedidas una a una contra la web nueva. No una muestra navegando: la lista completa, pasada por un rastreador en modo lista. De cada URL interesa el código de respuesta, el número de saltos y si el destino final responde a la misma búsqueda que la página original.
Después, el informe de páginas de Search Console filtrado por «No se ha encontrado (404)» y los registros del servidor, que enseñan qué URLs antiguas siguen pidiendo Google y los usuarios.
Cuánto tiempo hay que mantenerlas
Google recomienda conservarlas al menos un año. Conviene no retirarlas mientras la URL antigua reciba visitas o tenga enlaces externos: quitar la redirección convierte ese enlace en un error 404.
Qué cambia en un cambio de dominio
Además de las redirecciones URL a URL, se avisa a Google con la herramienta de cambio de dirección de Search Console, que le indica que el sitio se ha movido y ayuda a trasladar los resultados del dominio antiguo al nuevo. Hay que verificar los dos dominios, mantener el antiguo activo y renovado, y enviar el sitemap del nuevo. Esa herramienta solo sirve para cambios de dominio o de subdominio; no para un cambio de rutas ni para el paso a HTTPS.
Qué cambia cuando se arregla
Si las redirecciones se corrigen pronto, Google vuelve a rastrear las URLs antiguas, encuentra el destino correcto y las señales se trasladan. Cuanto más tiempo pasen devolviendo un 404, más cuesta recuperar lo que tenían. Por eso el mapa se prepara antes del lanzamiento y no después: el proceso completo está en la página de migración SEO.